Menú Principal
27 de Agosto de 2019

BUENAS PRÁCTICAS: HOSPITAL DE PITRUFQUÉN PROMUEVE EN SUS FUNCIONARIOS SENSIBILIDAD HACIA LA INCLUSIÓN A PARTIR DE LA EXPERIENCIA “PONTE EN MI LUGAR”

Por periodista Viviana Urrutia
Encargada Unidad de Comunicación Interna SSAS
viviana.urrutia@asur.cl

Información y fotografías: Cristian Rodríguez

Durante más de una hora, funcionarios del Hospital de Pitrufquén tuvieron la posibilidad de enfrentar en carne propia las dificultades que representa la discapacidad motora, visual y auditiva en un recorrido dentro del establecimiento, realizando actividades cotidianas para los usuarios, como es buscar exámenes, medicamentos o atención médica. 

Este simulacro es un tipo de capacitación basada en la experiencia, cuyo objetivo es sensibilizar y generar mejoras, tanto en el trato como en las dependencias y disposición al interior del edificio, para facilitar la inclusión de usuarios con alguna de estas condiciones e incrementar la calidad de la atención hacia el segmento. Como etapa final de la actividad, se desarrolló una reflexión colectiva que apuntó específicamente a plantear propuestas que permitirían conseguir un avance concreto en esta materia.

Es el segundo año en que esta iniciativa se materializa y fueron invitados a participar funcionarios de áreas clínicas y administrativas. “Ponte en mi lugar”, como se denomina , es organizada por el equipo de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital y es encabezada por la Terapeuta Ocupacional, Katherine Uribe.

Felipe Herrera, Ingeniero Informático, manifestó en torno a esta experiencia: “Fue diferente, entretenida. La discapacidad auditiva es difícil, la sensación de no poder comunicarse es desesperante y valoro mucho el sentido de la visión; perderla es lo más fuerte que puede suceder. Sientes la fragilidad de la vida”.

Por su parte, el Ingeniero Informático del Hospital Darío López, compartió sus impresiones, señalando: “La estación de discapacidad auditiva fue difícil, me costó tolerarla. En las  estaciones de discapacidad motora, fue difícil, pero pude desarrollarla y salir adelante. En la última de discapacidad visual me sentí muy limitado y sin guía no podría haber logrado el objetivo, me sentí mareado. En resumen, fue una actividad novedosa, y concluyo que en el ambiente o espacio faltan mejoras para personas facilitar el acceso a personas con discapacidad”.

La profesional que lidera este trabajo, Katherine Uribe, explicó al respecto: ““Los funcionarios tuvieron una oportunidad especial de desarrollar la empatía en relación a situaciones cotidianas que viven las personas con discapacidad. Creemos que esta pequeña actividad puede generar grandes cambios en el trato de los pacientes, en la vida familiar y social de los funcionarios y en modificaciones arquitectónicas en nuestro propio hospital. Esperamos de a poco contribuir con nuestro grano de arena en este trabajo hacia la inclusión”.